Nadie me va a contratar

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He cruzado la línea.

Eso me dijo mi primer jefe. Me habló de la importancia de añadir habilidades a mi currículum, obtener diplomas como un MBA, y siempre mantener activo mi círculo de contactos.

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Esa idea de estar siempre “empleable” se convirtió en un mantra que me perseguía.

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Tenía miedo de que, si perdía de vista esa meta, caería en la oscuridad financiera.

Hasta que un día, recientemente, un antiguo colega me soltó sin rodeos:


.- “Sixto, ya no eres empleable. No podrás volver al mundo corporativo. Has cruzado al otro lado. ¿Y si tu proyecto de escribir cada día y ayudar a otros no funciona?”

Y, para mi sorpresa, tuve que darle la razón. Me había vuelto inempleable. Nunca volvería a encajar en ese mundo.

Por edad y por mentalidad.

 

Qué significa ser inempleable

 

Ser inempleable puede parecer una tragedia al principio, pero lo que significa en realidad es que ya no perteneces al mismo juego.

Has decidido dejar de seguir las reglas convencionales. Si te suena, es posible que también estés en ese punto. El mundo laboral tradicional ya no es lo que era.

Las contrataciones corporativas se han vuelto ridículas: múltiples entrevistas, pruebas interminables, y todo eso para obtener un salario bajo y, en muchos casos, un despido al cabo de un año.

Hace poco, dejé de trabajar con un cliente de toda la vida. Me dijo que estaba demasiado ocupado para seguir colaborando. Y tenía razón, estaba trabajando 16 horas al día, incluidos los fines de semana.

Pero lo que no veía era que había caído en una espiral sin salida. Su trabajo lo estaba consumiendo, y lo peor es que no tenía tiempo para ver a sus hijos. Estaba atrapado en una jaula dorada que él mismo había ayudado a construir.

Cuando eres empleado, el mundo corporativo sube la temperatura poco a poco. Te acostumbras a los horarios imposibles y a no ver a tu familia, hasta que es demasiado tarde para salir. Como la historia de la rana cocida.

Así que sí, me he vuelto “inempleable”, pero prefiero eso a vivir una vida controlada por los demás.

El cambio sutil en el mundo laboral

Algo está cambiando en el mundo laboral y no todo el mundo se ha dado cuenta.

Cada vez más personas están optando por el trabajo independiente, el freelance, o incluso el emprendimiento personal.

La idea de sentarse frente a un ordenador 8 horas al día, cinco días a la semana, está empezando a parecer absurda para muchas personas.

Ya no se trata solo del dinero. Es la libertad lo que realmente importa. En mi último trabajo por cuenta ajena, más del 50% de los empleados eran lo que llamaban “trabajadores flexibles”.

Trabajaban a distancia o como consultores, y muchos de ellos manejaban varios clientes al mismo tiempo. Cuando te das cuenta de que puedes duplicar o triplicar tus ingresos haciendo lo mismo por tu cuenta, ser inempleable no parece tan malo.

 

Cómo volverte inempleable y recuperar tu libertad

 

Si estás buscando cómo volverte inempleable para experimentar la verdadera libertad, aquí van algunos pasos que puedes seguir:

  1. Cree en la propiedad
    Cuando eres empleado, alquilas tu tiempo y habilidades a cambio de un sueldo. No eres dueño de nada. En cualquier momento, pueden despedirte y quedarte sin nada. Al convertirte en dueño de tu trabajo (ya sea un negocio propio o como consultor), te aseguras de que tienes control sobre tu destino. Además, como propietario, tienes el control sobre cómo pagas impuestos y gestionas tus ingresos, lo que puede mejorar drásticamente tu situación financiera.

  2. Rechaza la cultura corporativa
    El ambiente laboral está lleno de política interna.

    Para avanzar en una empresa, muchas veces tienes que fingir, participar en juegos de poder y decir lo correcto en todo momento.

    Salir de esa dinámica me mostró lo absurdo que era. Ahora, cada vez que visito una oficina, me siento como si estuviera en una guardería de adultos, con pausas para comer, reuniones inútiles, y gente compitiendo por ser la más complaciente.

  3. Convéncete de que mereces más
    Si piensas que te están pagando bien, es probable que nunca salgas del mundo corporativo. Cuando empecé a recibir pagos mucho más altos por trabajos puntuales que lo que recibía trabajando horas interminables, mi realidad cambió. Las empresas están diseñadas para maximizar sus beneficios, lo que significa que siempre pagarán lo menos posible. Salir de ahí y trabajar por tu cuenta puede llevarte a triplicar tus ingresos.

  4. Gana dinero en internet sin ser escéptico
    Hay quienes siguen pensando que hacer dinero online es una estafa. El escepticismo es el mayor freno para quienes buscan la libertad.

    Hace cinco meses, contraté un profesor de Cryptomonedas particular que nunca había visto en persona. Hoy en día, me ayuda y me guía en procesos complejos y jamás nos hemos encontrado cara a cara. Las oportunidades están ahí, pero tienes que estar dispuesto a confiar y tomar riesgos calculados.

  5. Cultiva tu red.

    Muchos no están interesados en tí, les interesa con quién les puedes poner en contacto y eso tiene mucho valor. Conozco a infinidad de directivos en sus jaulas de oro que ni siquiera responden a un simple mensaje de Whatsapp. Pobrecitos, no imaginan lo que les espera. Sobre todo si no han contestado en Linkedin donde todos los mensajes se quedan grabados. No es el primero que me ofrece invertir en su próximo proyecto con un mensaje de dos años antes en el que yo le pedía un favor sin contestar. No, no hay inversión para tontos.

    Otro aspecto interesante es que todos, absolutamente todos tienen un día en sus vidas profesionales que vamos a llamarle, el “día de la Inempleabilidad”. Aquellos que no tienen interés en seguir aprendiendo de innovación y específicamente sobre inteligencia artificial, acercarán ese día más de lo que imaginan.

    Es una buena razón para empezar a sembrar en reforzar contactos profesionales. Más bien con una óptica de clientes que de jefes.

Conclusión: Ser inempleable no es una maldición

No sé si te están gustando mis reflexiones. Son gratis, y cada día las lee más gente. Algunos me escriben y me dicen que les ayuda, otros no dicen nada. No puedo gustar a todo el mundo.

Si quieres ayudarme, envíasela a una persona, sólo una. Gracias amigo.

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Volverte inempleable no es un fracaso. De hecho, es todo lo contrario. Te das cuenta de que el sistema tradicional de empleo ya no es viable para ti. Y lo mejor de todo, descubres que hay otra manera de vivir, una en la que controlas tu tiempo y decides tu propio valor.

Así que si alguna vez has sentido que ser inempleable es algo negativo, piensa otra vez. La verdadera libertad empieza cuando te das cuenta de que ya no necesitas que nadie te diga qué hacer. Y créeme, la libertad de ser inempleable es mucho más satisfactoria que cualquier contrato de trabajo.

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